sábado, 27 de agosto de 2011

Plan de DESARME Nacional - Venezuela.

Desde hace algunos meses hemos venido escuchando los planes de DESARME diseñados por el gobierno nacional, en un intento de bajar los índices de delitos y de violencia que aquejan a nuestro país. Pero creo que han equivocado el concepto, pues lejos de contribuir a bajar los indices de violencia, sólo conseguirán dejar expuestos a miles de ciudadanos a merced del hampa; por qué? simplemente porque pretenden restringir el uso y porte de armas de manera legal, atentando contra el derecho individual de cada venezolano de defender su vida y la de sus familiares, ante la incapacidad del estado de garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
El 96% de los delitos violentos que se cometen en el país, se perpetran con armas ILEGALES, es decir, que no están registradas en ninguna parte, no consta su procedencia, y mucho menos la tenencia. Esto trae como consecuencia en muchos casos, la impunidad; debido a que no se puede seguir la balística como dato de interés criminalístico, porque esa información no conducirá a ninguna parte.
Entonces, los asesores del gobierno han tenido la brillante idea de atentar contra el derecho de los ciudadanos que portan armas de manera legal, anunciando que se harán mas restrictivos los otorgamientos de permiso de porte de armas, así como el anuncio absurdo de que no se permitirá el porte de armas en el METRO ni en el sistema de transporte público. Y yo me pregunto, entonces si el estado no me garantiza mi seguridad, si no puedo portar armas de manera legal en el sistema de transporte publico, ¿que debo hacer? ¿dejar el arma en mi casa y salir a mi trabajo encomendándome sólo a Dios? y si no tengo la posibilidad de comprar un vehículo ¿entonces deberé caminar hasta mi trabajo? esta es una encrucijada ridícula y absurda, consecuencia de la improvisación en materia de seguridad.
Señores, lo que debe hacerse es FOMENTAR el PORTE LICITO de armas, dar asesoría y entrenamiento a todos los ciudadanos que califiquen para portar armas; y cuando hablo de "calificar" no me refiero a requisitos absurdos o imposibles de cumplir, sino a aquellas personas que simplemente sean sanos psicológicamente y tengan los recursos para comprar un arma de manera legal. Una vez cumplidos los requisitos, pues facilitar el trámite de obtención del permiso de porte y velar porque ese ciudadano este capacitado en el uso apropiado de armas de fuego, incluso pedirle que se someta a actualización y re-entrenamiento cada cierto tiempo, de manera gratuita, para que pueda portar su arma de manera segura.
Ahora bien, volviendo al problema de los indices de crímenes violentos, pues se debe activar una fuerte arremetida contra el PORTE ILICITO, es decir, se deben aplicar SANCIONES SEVERAS y sin posibilidad de beneficios a aquellos que porten armas de manera ilegal. Pero sobre todo cuando dichas armas sean ilegales tanto por su tenencia como por su procedencia. Porque no faltará el que quiera abusar con un ciudadano que simplemente tenga el porte de armas vencido; y no justifico ese hecho, sino que en esos casos, la retención LOCAL del arma mas una sanción administrativa es suficiente, y que una vez sea renovado el porte, pues el ciudadano logre recuperar su arma inmediatamente sin mayor problema. Es el arma ilegal, ingresada de manera fraudulenta al país, o a aquellas cuyas marcas de identificación le han sido desbastadas (seriales limados), ese es el tipo de PORTE PELIGROSO, ese es el que posiblemente desencadene un delito violento; ese es el que hay que atacar, y sancionar penalmente.

miércoles, 10 de marzo de 2010

A mi Padre, Jesús Berbín López


Maestro, mi viejo


Cuando el Sol más calentaba
Apenas comenzaba Mayo
A costa de mis desmayos
Morir se te antojaba

Sin dejar siquiera un poco
De tanta, tanta dulzura
Amaneció de abrupta hiel
De jugos en amargura

Sin haber terminado pues
Tu labor de fiel maestro
Fuiste al cielo diestro
Y al suelo diste revés

Dejaste un mundo atrás
Que tanto a ti te quería
Te diga algún día quizás
Tu adiós como dolía

Pero no estoy siendo justo
Con tu camino andado
Con el amor que has profesado
Con la siembra de tanto arbusto

Perdóname si en mi prosa
Me queda resentimiento
Pero no es mal pensamiento
Lo que en mi corazón reposa

Es que me diste tanto
Pero en tan poco tiempo
Que al partir con tus encantos
Se me nublo el pensamiento

El corazón quedó desolado
El corazón ahora herido
Mi padre se fue de mi lado
De mis amigos el mas querido

Pero ya basta de reproches
Por haberte ido lejos
Mejor les cuento de broche
Tu reflejo en el espejo

Como lucero que muy temprano
Entraste por la ventana
A todo al que dabas la mano
Dulce fruto cosechabas

Por cada vil bofetada
Del destino, redentor
La otra mejilla mostrabas
Pues fuiste educador

¡Camino! que no hay camino
Andabas y abriste brecha
De una sociedad maltrecha
Fuiste tú buen destino

En tarde llena de bruma
Fuiste el farol de guía
De manantial de alegría
De las virtudes, la cuna

En la batalla sin tregua
De tu perenne enseñanza
Fuiste escudo y fuiste lanza
Fuiste saber sin mengua

De pie en lo alto del pico
En la serranía del alma
De tempestad eras calma
Del desamparo, el abrigo

Así te llevo metido
Así te llevo mi viejo
Tu palabra es mi destino
Mi destino es tu reflejo

Que amarga fue tu partida
Abismo dejo tu muerte
Mucha mejor fue la suerte
Que dejo tu forma de vida

Ahora que sigo adelante
En los andares del tiempo
Maestro mío fuiste antes
Maestro siempre serás, mi viejo

Jesús Manuel Berbin Monsalve
2 de Mayo de 1999

Daniela de Jesús Berbín



Daniela

Caminar en la noche, tan solo
Con el misterio de la incertidumbre
Sin destino al final del andar
Sin claridad y sin lumbre

Providencia, me negabas
Alguna esperanza de norte
Pues inventando horizonte
El bergantín navegaba

De sed fatal casi muero
A no ser por tu llegar
Como brisa de noble velo
Como agüita de manantial

Aquella tarde de marzo
Plena en mi corazón
Golondrina de amor
De cariño sin descanso

Llegaste por fin del cielo
Angelical tu presencia
Y llenaste las ausencias
Y calmaste el desconsuelo

Se disipaba la bruma
Tú iluminaste mi rumbo
Como en la playa, la espuma
Ya nunca más algún tumbo

Los jardines se consternaron
Y las flores muy celosas
Se adornaron con mariposas
Pero poco por sí lograron

Vino a ti la luna llena
Trayéndote dos luceros
Y al verte linda azucena
Te dijo: ¡como te quiero!

Y no se me olvida jamás
Cuando llegó la brisa
Al verte, una sonrisa
Que iluminó su faz

Dejo entrever que en el cielo
De los milagros más bellos
De Dios con sus empeños
Fuiste tú, mi lucero

El mar siempre tan crucial
También se hizo presente
Trajo una estrella de coral
Y te la puso en la frente

Y dijo con voz muy suave
Que allá en lo más profundo
Tuyos son los corales
Mientras exista el mundo

La tierra representando
A la Madre Naturaleza
Te concedió tres virtudes
Valor, piedad y nobleza

Y hasta el humilde arrendajo
Con un turpial de compañero
Te cantaron y te arrullaron
Mientras tomabas tetero

Es así mi niña hermosa
Como mi vida cambiaste
Con tanto amor que anunciaste
En esa tarde de rosa

La ternura que me inspiras
Se me refleja en los ojos
Se me nubla la mirada
Y una lagrima de a poco

Da cuenta de mi alegría
De que yo tanto te quiera
Porque eres tú la vida mía
Porque eres tú siempre, Daniela



Jesús Manuel Berbin Monsalve
05 de marzo de 1995

martes, 9 de marzo de 2010

Verdad, Justicia y Ley

Quien trata de callar una voz de manera infame, es porque el estruendo de la verdad que le dice retumba en lo profundo de su ser. La VERDAD es sustento de la JUSTICIA, y ambas son el fin máximo de la LEY. No temas la lucha, no huyas a la confrontación, se firme y determinante cada vez que te asista la razón que te otorgan la VERDAD, la JUSTICIA y la LEY.

miércoles, 8 de julio de 2009

Crisis de Valores o Desmoronamiento del Sistema

El fondo del asunto, asusta a quienes entendemos su trascendencia, a quienes hemos visto de frente la cara de la desidia.
La pérdida de valores éticos y morales empezaron a corroer los cimientos de la sociedad venezolana desde los años mismo de la colonia; ya hemos repasado con insistencia, pero también con cruel indiferencia, los hechos históricos que rodean nuestra tradición republicana y mas contemporáneamente hablando, nuestra tradición democrática. No es un asunto de decirle a unos niños en una escuela o a unos muchachos en un liceo, con cierta ironía “deben respetar la constitución y las leyes”, quizás algunos de ellos logren internalizar esas palabras, pero ¿qué va a suceder con el resto? ¿A dónde van llegar? ¿Cómo van a encajar en la sociedad?, pues la respuesta es más aterradora que la pregunta…los que probablemente no encuentren asidero en los “nobles” estratos sociales son precisamente aquellos que si recibieron el mensaje. Esto es debido a un modelo degradado de valores que esta sembrado en los genes mismos de nuestro pueblo, a todos los niveles y en todos los estratos sociales. El que tiene la oportunidad de lucrarse de manera fácil a costa de los recursos del estado, lo hará irremediablemente, so pena de que eso implique una obra sin finalizar o peor aun que nunca comenzó; la estafa a la nación se ha convertido en un quehacer cotidiano, impune, que enriquece a los que gozan de la fortuna de “estar donde hay”, y que producen envidia a aquellos que por diversas razones no tienen acceso a los dineros públicos, ya sea por tendencia política contraria o porque no tiene los contactos adecuados. Por otra parte quedan abismados e inmóviles los que pertenecen al extremadamente minúsculo grupo de ciudadanos honestos.
Pero esto es solo un comentario inocente, al lado de la realidad cotidiana. Es alarmante cómo los negocios sucios, impropios, leoninos, y pare de contar cuanto calificativo denigrante se le pueda atribuir, a quienes comienzan a introducir la trampa, la usura, la estafa y hasta la extorsión en los negocios dentro de la dinámica comercial privada de nuestro país…pareciera que encontrar la manera de romper la ley es el mejor negocio,
A esto le sumamos unos funcionarios públicos que deslucen ante un soborno, y uno habitantes (porque “ciudadanos” les queda grande) que asumen el soborno como gasto corriente y que debe estar contemplado en cualquier estructura de costos inteligente, y finalmente tenemos una sociedad de caos, sumergida en la podredumbre de los antivalores,
¿Con qué moral? le dicen al ladrón “CULPABLE”, y ¿con cual solvencia moral? Le dictan una sentencia condenatoria. Ah, porque ese que quiso robar el banco a mano armada tenia una mascara, y el asunto esta en robar y estafar descaradamente.
Pues no, la sociedad moral, la sociedad de valores, tiene que in surgir desde dentro y hacia fuera, en la estructura del estado, de tal manera que pueda ir “curando” las heridas dejadas por el vendaval de lo inmoral, debemos incorporarnos a una CRUZADA DE VIDA O MUERTE en contra de la impunidad, que se le castigue al ladrón, pero también al corrupto sin importar quién es o a que tendencia política pertenece, al contratista oportunista, al funcionario deshonesto y corrompido, al comerciante usurero, al industrial acaparador, al vigilante de tránsito matraquero, al policía delincuente, al juez vendido, al fiscal complaciente, a todo aquel que ha osado romper la ley, pues que asuma las consecuencias. Si no lo hacemos, y pronto, corremos el riesgo de que la sociedad colapse ante la impunidad, y se desencadenen hechos de violencia, productos de aquellos que no encuentran salida a través del propio aparato del estado, y se vean irremediablemente forzados a tomar la justicia en su mano. No se trata de una amenaza ni de una exposición alarmista, sino de un llamado de atención, de una bofetada temprana para que sobrevenga la reacción oportuna y eficaz.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Tránsito y Conciencia Ciudadana

Es muy común encontrarse en una cola en nuestra gran ciudad, y sentirse poseído por el stress que produce el ruido, el calor, los gases de los escapes, la lentitud o estática de la cola, la pesadez de nuestro humor en contraposición a la ingravidez de nuestra tolerancia. Muchos han llegado a justificar en este escenario alguna actitud hostil o incluso alguna barbaridad vial.
Pero el problema va mucho mas allá de un simple estado de ánimo, es más complejo, se trata de una sub-cultura del caos a la que muchos nos hemos acostumbrado y otros se han decidido a protagonizar. Es increíble la manera como los conductores se “dedican” a trasgredir las normas, a veces justificando el hecho en un apuro personal y otras veces, aunque parezca insólito, por el simple placer de hacerlo. A esto hay que sumarle la indolencia de algunas autoridades, que ante la flagrante comisión de la falta, se hacen de la vista gorda quizás para no complicarse el día.
Paciencia, que el problema no termina allí, es entonces cuando aparece un semáforo que no funciona o funciona a medias, o quizás una señal de tránsito oxidada e ilegible, o un rayado inexistente, y es posible que se adicione un pasajero inconsciente que le exige al transportista que lo deje en plena intercepción, y obviamente éste que accede al pedimento y tenemos finalmente un escenario cotidiano de caos.
Es importante, primeramente, que aceptemos todos y cada uno la cuota de responsabilidad que nos corresponde, que nos sintamos convencidos de que el problema no podrá ser solucionado unilateralmente por ninguna de las partes, sino que será superado por todos en conjunto y en concordancia con la Ley. El funcionario que no se inmute ante la infracción, que proceda y aplique la sanción que prevé la norma, ya que, según la doctrina “toda norma jurídica enlaza un supuesto de hecho y una consecuencia de Derecho”, y todos debemos doblegarnos ante el imperio de la Ley; pero como es mejor prevenir que lamentar, los conductores y usuarios de las vías, debemos entender que no es sino el respeto y la adhesión a las normas lo que hará posible que el tránsito sea un factor dinámico y no estático dentro de la vialidad de nuestra gran ciudad, es una decisión a conciencia el convertirnos o no en ciudadanos con una cultura vial apropiada, ya que hay algunos factores que no hemos mencionado, y que conspiran en contra nuestra como lo son: el clima, el volumen del parque automotor, el colapso de la capacidad de las vías, etc.
Finalmente, quisiera concluir diciendo que el tránsito pudiera enfocarse desde tres factores influyentes, que son: norma y autoridad, conciencia y cultura vial, y diligencia de las autoridades competentes por adecuar las vías a la realidad y condiciones mínimas aceptables de funcionamiento. Este es un llamado a la participación de todos por el mejoramiento de las condiciones del tránsito, para hacerlo vivible.